Voces Layetanas - Reflexiones libres e independientes

Diferencia entre libertad de expresión y totalitarismo

Cuando las palabras bonitas no pueden disimular la gravedad de los hechos         
Voces Layetanas
José A. Ruiz 22/03/2019 1569

En los últimos días, el presidente de la región española de Cataluña, Quim Torra, juega al juego de despistar al gobierno de España y a la junta electoral, que le han indicado en varias ocasiones que los espacios públicos han de mantenerse libres de simbología política, y muy especialmente en época electoral.

En un alarde de demagogia, el presidente regional, siguiendo las instrucciones del ex-presidente fugado a Waterloo, ha retirado en primer lugar el cartel en el que calificaba a los políticos juzgados por el golpe de estado de "presos políticos" y ha colocado en su lugar otro cartel en el que sustituye el lazo amarillo por uno blanco.  Tras un segundo aviso, ha retirado este segundo cartel, pero horas después ha colgado en su lugar una tercera pancarta en la que reivindica la "libertad de expresión" y hace referencia al artículo 19 de la declaración universal de los derechos humanos.   Al mismo tiempo anima a todos sus fieles a colgar tantos carteles y pancartas de su ideología como sea posible.

Ello suscita varias e interesantes reflexiones:

1º La ocupación constante, forzada y abusiva del espacio público por parte de una única ideología, que además retira cualquier otra simbología y vigila que nadie toque sus símbolos, ya tiene un nombre.  Totalitarismo.

2º La libertad de expresión la ejercen las personas de forma libre y voluntaria.  Y esta libertad, como todas, acaba donde empieza la del vecino.  No puede invadirse todo el espacio público con una única simbología desde instituciones que pertenecen a todos y retirar sistemáticamente (como hacen las brigadas censoras de la alcaldesa de Barcelona) cualquier simbología diferente.  Cualquier ciudadano europeo puede entender este concepto.  La única manera de no entenderlo es no querer entenderlo.

3º Finalmente, y como todos los mensajes del nacionalismo catalán, estos carteles se expresan en dos idiomas: catalán e inglés.  Es curioso que la lengua más hablada de Cataluña, el español, (que en Barcelona habla más del 75% de habitantes) sea siempre excluida de los mensajes del nacionalismo, y en cambio se utilice el inglés para su difusión internacional.  De hecho, no se ha impreso un solo cartel de "libertad presos políticos" en la lengua mayoritaria de los catalanes pues, como dijo recientemente una política nacionalista "es la lengua del enemigo".

Es conveniente no caer en estas manipulaciones de concepto, tan queridas por el nacionalismo.

- El totalitarismo NO es libertad de expresión.

- Los políticos juzgados por el golpe de estado NO son presos políticos.

- Y la república catalana NO existe.

Son cosas fáciles de entender, si se quieren entender.

                   

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