Reacciones al juicio: De 'la Europa franquista' a 'la camiseta de VOX'

- -
El nacionalismo catalán reacciona con virulencia ante las proclamas de Europa y de los jueces españoles         
Noticias
José A. Ruiz 12/06/2019 130
Roger Torrent, presidente del Parlament de Cataluña, ha afirmado esta semana en una entrevista de radio que los jueces españoles "llevan la camiseta de VOX bajo la toga", pues al parecer las argumentaciones de la acusación (de que los actos de septiembre y octubre de 2017 constituyen un golpe de estado y que la respuesta del gobierno fue necesaria) ha supuesto toda una ofensa para el 'relato' nacionalista.
 
Una vez digerida una imagen tan gráfica como poco creíble (literal o figurativamente) como la de los jueces del tribunal vistiendo camisetas de VOX bajo sus togas, cabe suponer que esa misma camiseta es la que debían vestir (siempre siguiendo la línea de pensamiento del presidente del parlamento catalán) los escrupulosos jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que llegaron exactamente a las mismas conclusiones a las que ahora han llegado los jueces españoles, cuando desde Estrasburgo respondieron a las denuncias de la presunta "violación del derecho de reunión" durante la cancelación por parte del gobierno español del pleno del parlament de Cataluña destinado a declarar la secesión de dicha Comunidad, afirmando que tal intervención era "necesaria en un estado democrático", como también lo hubieran afirmado si el teniente coronel Tejero, al ser detenido tras el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1973 hubiera alegado que el ejército le había requisado el arma "atentando contra su propiedad privada".
 
Esa misma aparente indignación fue la mostrada también esta semana por el ex-presidente huido Carles Puigdemont cuando le fue negado el acceso al parlamento europeo evitando así su enésima performance. Su alocución acusando a las instituciones europeas de haber sido "engullidas por el espíritu del franquismo" aún hace pitar los oídos de los líderes comunitarios.
 
E igual sorpresa y contrariedad ha demostrado el presidente delegado Quim Torra ante la posibilidad cada vez más evidente de una sentencia que reconozca el golpe de estado que se intentó propiciar. En el caso del president más inactivo (al menos en términos de gestión) de la larga historia de la política catalana, su respuesta ha sido planificar una respuesta "contundente y masiva" que se escenificará sin duda pasadas las vacaciones en lo que promete ser un septiembre y un octubre particularmente intensos.
 
Las reacciones de sorpresa de los líderes del "procés" parecen fuera de tono ante el desarrollo de un juicio emitido en directo, seguido por toda la prensa europea, sin posibilidad de manipulación, irreprochable en sus formas y que ha ofrecido pocas sorpresas y la mayoría de ellas negativas para la causa secesionista. Sin embargo estas reacciones de sorpresa aparentemente exageradas parecen encaminadas a lograr el objetivo de preparar el ambiente para "calentar" la vuelta al trabajo tras las vacaciones y crear un estado de ánimo que pueda favorecer una mayoría independentista en unas más que probables elecciones autonómicas anticipadas (que serían las quintas en nueve años, lo que supone una convocatoria cada dos años, el doble que en cualquier otra comunidad).
 
Porque en esta ocasión el secesionismo quiere convertir esa probable convocatoria en un cuarto proceso refrendario (contando los referéndums ilegales del 9-N y del 1-O y las elecciones "plebiscitarias" del 27-S), para, según instrucciones de la ANC, volver a declarar la independencia unilateral si el independentismo supera el 50% de votos, algo que jamás ha sucedido en Cataluña en unas elecciones autonómicas o generales. Y aunque el propio CEO (el CIS catalán) refleja claramente que el rechazo a la independencia supera a los apoyos, confían en generar una situación que vuelva a desequilibrar la balanza a su favor.
 
Pocos factores van a modular ya ese previsible enfrentamiento. Un acuerdo entre fuerzas constitucionalistas sería devastador para el independentismo, ya que evitaría la habitual pérdida de votos por disgregación entre fuerzas, pero aunque los nuevos posicionamientos de actores como Valls y Collboni de cara a la alcaldía barcelonesa abren un sendero inexplorado de acuerdos de alta política, lo cierto es que la traslación de esa estrategia al ámbito autonómico parece muy poco probable. La reedición del acuerdo entre independentistas, curiosamente, parece aún más complicada, tras el paso de la CUP a la irrelevancia, el intercambio de fuerzas entre republicanos y postconvergentes y la debacle de estos últimos, cuyo liderazgo se debate entre Puigdemont, Torra y el resto de líderes del PDECAT. Otro factor importante es la previsible llegada de más sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, que (inundado en su día de denuncias por parte del nacionalismo) podría ir dictando sentencias que, de ir en la línea de la primera, hundirían la credibilidad y el respaldo internacional que el nacionalismo catalán aún pudiera conservar.
                   

Onda Layetana Noticias: Artículos relacionados