Persecución en Cataluña contra quienes se resisten al totalitarismo

Yellow Plastic/Mercury Cleanup (Modificadas). Autor: Miriam Roldan/USEPA. Fuente: Pexels.com/Flickr.com - Miriam Roldan/USEPA - Pexels.com/Flickr.com
         
Noticias (Layetania)
José A. Ruiz 27/01/2019 563
El gobierno regional de Cataluña ha decidido que los catalanes que limpian las calles de símbolos separatistas son un peligro que debe ser erradicado.
 
Estos grupos se han ido formando a lo largo del último año a raíz de las agresiones recibidas por catalanes que, de forma individual, retiraban los lazos o limpiaban las pintadas independentistas con las que el movimiento secesionista ocupaba sus calles.  Los denominados "GDR" (grupos de resistencia) salen amparados por la oscuridad a limpiar pintadas, quitar lazos y descolgar carteles de propaganda con los que los grupos separatistas, amparados por el presidente regional, el ultraderechista Quim Torra, inundan los lugares públicos.
 
Ante el crecimiento continuado de estos grupos, la Generalitat (el gobierno regional) ha puesto en marcha una doble campaña de persecución y desprestigio de estos grupos de limpieza.
 
- Campaña 1. Persecución activa: El cuerpo de Mossos d'Esquadra (la policía regional, criticada por actuar como policía política del régimen separatista) ha colocado a uno de sus mandos al frente de la persecución de aquellos que retiran lazos y pintadas, obviando que no están cometiendo ningún delito y que son quienes invaden las calles con símbolos políticos los que incumplen las leyes.   Un ejemplo entre muchos: Recientemente un subinspector de los mossos de Girona ha identificado a una mujer en la calle por decir "Viva España".
 
- Campaña 2: Descrédito en los medios: La televisión regional TV3 emite comunicados en diferentes programas calificando a los grupos de limpieza vecinales como "Fuerzas paramilitares".  Irónicamente, el independentismo sí posee una serie de células paramilitares, los autodenominados CDR ("Comités de Defensa de la República", aunque mucha gente los denomina "Comandos De Represión"), cuya única función es restringir la libertad de expresión de los opositores usando la violencia cuando lo creen necesario.  Esta fase de descrédito se está llevando a cabo en los informativos, así como en programas como "Tot es mou" (todo se mueve), en el que un alto cargo del govern es quien califica a los grupos de limpieza de "paramilitares".
 
Esta deriva es altamente peligrosa y consecuencia de la irresponsabilidad de unos líderes regionales radicalizados que llevan años reclamando "diálogo" en unos términos que no podían ser aceptados por el anterior gobierno de España, y que ahora que el actual gobierno los acepta, siguen negándose, lo que deja claro que jamás hubo pretensión real de dialogar.
 
Posiblemente los ciudadanos de Cataluña y del resto de España jamás hubieran imaginado que los líderes encargados de gestionar una próspera región empujarían a su gente a una deriva de tipo fascista y totalitaria en la cual, gracias al control de los medios de comunicación catalanes que relatan exclusivamente su versión, parecen estar ganando la primera de las batallas, la batalla de las palabras sobre la realidad.
                   

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