El nacionalismo intenta culpar a España del atentado Yihadista de Barcelona

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Manifestantes nacionalistas son convocados con el lema "Crimen de Estado" por el atentado Yihadista de 2017         
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José A. Ruiz 19/08/2019 683

El 17 de agosto de 2017 un comando de fundamentalistas islámicos sembró el terror en las calles de una capital española.  Lo que los terroristas desconocían es que al elegir Barcelona como objetivo estaban introduciendo un elemento inesperado que obligaba al nacionalismo catalán a trabajar a toda prisa para incorporar algo tan ajeno como un atentado islámico a su propio e inminente atentado contra la democracia Española.  Si los terroristas lo hubieran podido saber hubieran elegido cualquier otra capital europea, porque el nacionalismo se encargó de hacer que en Cataluña se dejase de hablar de amenaza Yijadista casi en cuestión de días y se acuñaron imaginativos conceptos como "sus negocios, nuestros muertos", acompañados de la efigie del rey de España dando la mano a un jeque árabe.  Si, la reacción automática del nacionalismo fué algo tan absurdo como culpar de un atentado fundamentalista islámico al gobierno de España.  Un puñado de terroristas habían muerto matando en un horrible acto para reivindicar su causa y el gobierno de Cataluña ignoraba su amenaza y utilizaba su acto para otra causa completamente distinta.  Ciudadanos europeos heridos o asesinados, utilizados por el nacionalismo identitario mientras sus familiares se veían inmersos en una manifestación en la que individuos que llevaban la estelada a modo de capa acusaban de todo al rey de España mientras rompían y tiraban a la papelera las pancartas que pedían "paz y convivencia".. porque estaban escritas en español.  En la distancia, fundamentalistas islámicos debían ser incapaces de entender que nadie les culpase a ellos.  No entendían de qué iba el "procés".

En este segundo aniversario de esos hechos, tan terribles como ignorados y manipulados, y tras el fracaso de las últimas campañas nacionalistas que pretendían hacer ver que los cuerpos de seguridad españoles podían haber evitado los atentados de Barcelona y Cambrills, el nacionalismo ha decidido apostar directamente por la vía de la gesticulación.  Para ello cientos de manifestantes ataviados con máscaras han portado pancartas con el lema "Crímen de estado" durante los actos en memoria de las víctimas de los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrills de agosto de 2017, en una nueva performance en la que, como en los dos años anteriores, han intentado manipular el homenaje a las víctimas para convertirlo en un acto de campaña nacionalista.  Como dijo  Göbbels: Una mentira repetida 1000 veces puede convertirse en verdad.

Ya en 2017, pocos días después de los atentados, el nacionalismo convertía a toda prisa lo que hubiera debido ser un alegato contra el terror y el fundamentalismo en una manifestación contra "la islamofobia" (por noble que fuera este gesto estaba fuera de lugar en un atentado islamista) y contra el Rey de España, ya que hay empresas Españolas que venden armas a paises enemigos de los terroristas (que algunos de esos empresarios sean catalanes es irrelevante, al parecer) y, según el nacionalismo, eso justifica que el islamismo radical ataque su territorio, por lo cual todo es, en definitiva, "culpa de España".

Ahora en 2019 la campaña mediática orquestada por el nacionalismo y difundida por sus pilares informativos (como Jaume Roures y el diario publico.es) ha aprovechado la cercanía del aniversario de los atentados terroristas para intentar mostrar mediante argumentos erróneos o manipulados que los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado tenían conocimiento de la radicalización del Iman de Ripoll antes de los atentados de Barcelona y que podrían haber evitado dichos atentados.  Esta campaña no duró mucho pues pronto se demostró que todo el conocimiento que tuvieron las fuerzas de seguridad de la radicalización del Imán de Ripoll fué posterior a los atentados, y que se habían utilizado reconstrucciones posteriores a los hechos para hacerlas pasar como hechos anteriores a los atentados.  Tras conocerse la manipulación, y sin emitir comunicados de rectificación, los medios subvencionados por el nacionalismo dejaron inmediatamente de hablar del tema, al menos de forma clara y directa.

En los actos (que deberían ser) de recuerdo a las víctimas, el President de la Generalitat Quim Torra, la alcaldesa de Barcelona Ada Colau y otros líderes más o menos independentistas han huido del festival simbólico e ideológico de hace dos años y han mantenido un perfil mucho más sobrio, acorde con la seriedad y gravedad de los momentos a recordar, (Aunque ha sido desafortunada la frase de Ada Colau en la que afirma que "no estamos aquí para alimentar teorías de la conspiración", con la que precisamente se ha encargado de alimentar la teoría de la conspiración).  En el lado más positivo se ha hecho notar la casi completa ausencia de lazos amarillos y esteladas, pues el nacionalismo no es tonto y saben que un exceso de simbología en estos actos hubiera estado mal visto tanto por la mayoría de catalanes como desde el resto de Europa.  Pero como el nacionalismo es incapaz de resistirse a aprovechar un momento mediático para hacer campaña, se ha orquestado de forma paralela y sin la implicación visible de los cabecillas del movimiento una manifestación no muy numerosa pero si muy bién coordinada en la que numerosos nacionalistas han portado máscaras blancas que podrían recordar a las de "V de vendetta" o "la casa de papel" y han desfilado con pancartas enunciando que los atentados Yihadistas fueron en realidad un "Crim d'estat" (Crimen de Estado).

Recordemos que un "Crimen de estado" es un acto criminal llevado a cabo por orden de instancias gubernamentales, por lo que el nacionalismo (convenientemente disfrazado) está acusando al gobierno de España de orquestar un atentado contra sus propios ciudadanos.  Teniendo en cuenta que los Yihadistas detenidos tenían como objetivo hacer estallar una bomba en la basílica de la Sagrada Familia y que al estallar por accidente el artefacto en la casa de Alcanar hubieron de improvisar los atentados que finalmente se llevaron a cabo, los manifestantes están acusando al entonces gobierno del Partido Popular de querer hacer estallar la Sagrada Familia de Barcelona y matar a centenares de Catalanes y turistas.  El Partido Popular puede haber cometido muchos errores, pero es inconcebible que ningún gobierno de España desde la muerte de Franco pueda tolerar y mucho menos alentar la matanza indiscriminada de ciudadanos.

Por tanto, y por la absoluta falta de pruebas que sustenten estas teorías conspirativas, estas acusaciones de clara intencionalidad política apenas han encontrado resonancia más allá del propio ámbito nacionalista. 

                   

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