El independentismo en la ciudad de Barcelona solo llega al 45%

Además, más del 70% de los votantes del Colau se decantan por el NO a la independencia         
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José A. Ruiz 17/06/2019 190
No una sino dos dudas históricas han quedado despejadas definitivamente gracias a la consulta que realizó la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, a las bases de su partido.  Y son dos dudas muy relevantes.
 
La tradicional indefinición de los comunes de Colau siempre ha despertado una duda.  ¿Cuanto peso tiene entre sus votantes el independentismo?.  Eso es algo que los propios líderes de Barcelona en Comú desconocían, lo que a menudo ha llevado a muchos de ellos a presuponer lo que más les interesaba o convenía, motivando que aquellos de tendencia más nacionalista, como Gerardo Pisarello, aproximasen tanto sus posturas al nacionalismo que el previsible crecimiento de Esquerra Republicana y el algo menos previsible hundimiento de los comunes acabó haciéndolos saltar de un partido a otro.
 
Sin embargo la segunda duda era aún más relevante. ¿Cómo se definen los votantes barceloneses frente al independentismo?  El hecho de que Podemos y los comunes apareciesen justo en el momento en que Convergencia decidía apostar por el independentismo arrojó un enorme porcentaje de indefinición.  Más de un tercio de los barceloneses habían votado a un partido que no se definía ni a favor ni en contra del proceso independentista.  Eso generaba enormes dudas y cada líder político arrimaba el ascua a su sartén ya que, por una parte, ni Podemos ni los comunes tenían la independencia en su programa ni respaldaban el referéndum unilateral como algo vinculante, sino como una simple protesta, y ese era el argumento de los constitucionalistas.  Por otra parte algunos líderes independentistas argumentaban que los comunes apoyaban el teórico "derecho a decidir" de Cataluña, e incluso el president Quim Torra los sumaba sin miramientos a la causa secesionista.
 
Sin embargo, tras estos cuatro años de dudas, la combinación de los resultados de las elecciones municipales y la consulta a las bases de Ada Colau ha arrojado resultados esclarecedores.
 
Por una parte, la suma de fuerzas inequívocamente constitucionalistas ha superado en concejales a las inequívocamente independentistas, pero considerar únicamente estos datos supondría cometer dos importantes errores.  El primero sería no contabilizar los votos independentistas dados a la CUP y a candidaturas como Primaries de Graupera o PxC, que pese a no obtener representación tienen su relevancia, así como a partidos constitucionalistas como VOX, UPyD o DCIDE, que sumarían en el bando constitucionalista.  Este error es fácilmente subsanable si contamos los votos en lugar de los concejales, pero el mayor error sería ignorar el hasta ahora desconocido posicionamiento de los comunes de Colau.
 
Y ese es el dato que Ada Colau ha proporcionado al consultar a sus bases para que eligieran entre un pacto de gobierno con la izquierda nacionalista y uno con la izquierda "del 155" a la que hasta hace poco demonizaba.  Las bases, pese a una agresiva campaña de ERC que incluyó pegada masiva de carteles y "escraches" a la alcaldesa, se decantaron inequívocamente por el pacto más constitucionalista, con un irrebatible 71%.
 
Pudiendo dividir finalmente el hasta ahora indefinido 38% de votos obtenidos por Colau según el posicionamiento de sus bases, obtendríamos que solo el 6,03% de barceloneses votaron un "Colauismo independentista", mientras que un 14,63% habrían votado un "Colauismo constitucionalista".  Con estas cifras en la mano y contando las candidaturas sin representación ya puede afirmarse sin equívocos que la capital catalana es mayoritariamente constitucionalista.  Algo más del 54% de los votantes de Barcelona rechaza la independencia, frente al 45% que la defiende.
 
De hecho, si la consulta de Colau se hubiese llevado a cabo en el resto de capitales catalanas, lo cierto es que tanto Tarragona como Lleida tendrían gobiernos socialistas.  Son los vetos de socialistas y comunes a los partidos situados a su derecha los que han otorgado la alcaldía a fuerzas independentistas que no han sumado en votos.
 
Hasta ahora Ada Colau ha hecho mil y un malabarismos para no posicionarse en el eje nacionalista.  Una presunta equidistancia que a menudo ha expresado hablando como constitucionalista pero actuando como independentista, aunque sin convencer ni a unos ni a otros. Sin embargo a partir de ahora, el regalo con trampa de Manuel Valls ha hecho que la edil barcelonesa haya tenido que enfrentarse finalmente a la elección que nunca quiso hacer.  Ahora sabe lo que piensan sus bases, y ya no va a poder ignorarlo.
 
 
                   

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