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Mujeres, que no os roben el feminismo

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La lucha entre formaciones políticas por apropiarse del feminismo empaña los logros de la lucha por la igualdad         
Voces Layetanas
José A. Ruiz 09/03/2020 275
Ha pasado con los refugiados, con los derechos LGTBI, con los derechos sociales.. y el feminismo no iba a ser menos.  La apropiación de conceptos le ha echado el guante y ahora, tan importante como decir "soy feminista" es decir "tú no lo eres".
 
Mujeres, no os dejeis manipular con tanta facilidad como nosotros.  Demostrad esa sensibilidad que a veces nos falta.  Porque el movimiento feminista lo habeis creado todas, sin excepción.  Que nadie pretenda dirigiros ni dividiros.  No salgais del control del "patriarcado" para caer en el de ciertos políticos para los que el feminismo y la igualdad son solo un medio para llegar al poder.
 
Repasemos:  Tenemos primero a Unidas Podemos.  Un partido de extrema izquierda indudablemente feminista en sus postulados (el único partido que lleva el género femenino en su nombre) aunque con una estructura de poder bastante patriarcal (sin mencionar el hecho que su líder siempre ha tenido de número dos a la mujer con la que haya estado vinculado sentimentalmente, un hecho que en cualquier otro partido hubiese levantado ampollas).  Podemos (para abreviar) ha asistido a las manifestaciones por su cuenta, queriendo apropiarse de vuestra causa como quiso apropiarse del 15-M gracias al cual unos ideólogos con mucha trayectoria pudieron fundar su "nuevo" partido, y ahora se erige en vuestro defensor sin querer compartir su pretendido liderato feminista con sus socios de gobierno.
 
Lo que nos lleva al Partido Socialista.  El grado de apropiación de esta formación lo marca Carmen Calvo.  Nadie olvida su respuesta a una periodista que le preguntó si el feminismo era una conquista de todas las mujeres: "No, bonita", fué la expresión con la que la secretaria de igualdad socialista negó la mayor, "nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista".  Y así, con esa desfachatez, negó la contribución al feminismo de cualquier mujer que no fuera socialista.  Imaginaos a una líder de derechas, por ejemplo a Cayetana Álvarez de Toledo, diciendo a una periodista: "No, bonita. El feminismo no es de todas".  La calificarían cuando menos de "condescendiente", cuando no de "facha".  Y no digamos ya si fuera un hombre..
 
Pero los grandes profesionales de la apropiación de causas sociales son los partidos nacionalistas.  Siguiendo una tradición heredada del fascismo que dice que todas las conquistas sociales llegarán con el advenimiento de la nación soñada, el nacionalismo nos ha vendido una república "acogedora" (por la inmigración), "tolerante" (por los derechos LGTBI), "antifascista", "antiracista" y evidentemente una "república feminista".  Que la mayoría de estas luchas se basen en la igualdad cuando el nacionalismo se basa en la diferencia y la supremacía de un colectivo sobre otro no parece impedirles arrimar cualquier ascua a su sartén.
 
Entre tanto, todo el espectro de centro y derecha se convierte en el gran excluido, como si las mujeres que integran ese sector fueran meras esclavas sin autoestima, traidoras a la causa.  Ciudadanos es obligado a huir protegido por la policía ante las masas espoleadas por la extrema izquierda.  ¡Es que pactaron con VOX! Vocifera una mujer.   ¿Cómo osan participar? ("How dare you!" que diría Greta Thunberg).  Mientras, el Partido Popular sonríe y da gracias por que de algún modo se les permite asistir pese a haber llevado a cabo los mismos pactos.  ¿Quien sabe qué oscuros intereses consideran menos rival a un partido que a otro?  Y luego está el propio VOX, que en uno más de entre sus múltiples sinsentidos niega la causa feminista para vergüenza de todos.
 
Y así un sector de la política pretende "excluir de la igualdad" a millones de mujeres porque piensa que el feminismo ha de ser de izquierdas, combativo, furioso, deslenguado, escenificado con la forma de la vagina y con un grito de rabia "¡el violador eres tú!".
 
Y no me entendais mal.  El feminismo tiene derecho a expresarse con rabia.  Las mujeres han aguantado y aguantan una discriminación sexual y salarial evidente, pero también una dolorosa invisibilidad que hace que sus problemas hayan sido menos atendidos que los del género masculino.  Y la pasividad, la dolorosa pasividad de tantos hombres que creían (creíamos) que la igualdad plena llegaría sola, gradualmente, como por inercia, tal vez en otro par de generaciones.. Pero los cambios no esperan, y no se producen solos.  Este es el momento y el mundo se tiene que mover.  Y para moverlo, esa rabia está justificada.
 
Pero la rabia es fácilmente manipulable.  Por eso es importante que exista un feminismo igual de combativo y de inflexible, pero más crítico, centrado y reflexivo.  Un feminismo que se mantenga alerta ante las fuerzas que lo pretenden capitalizar para sus propios intereses.  Un feminismo que cuando vea a ciertas fuerzas políticas señalar con el dedo a mujeres de partidos rivales y gritar "¡Fuera de aquí!, ¡Tú no puedes ser feminista!" se plante y diga que feminista es quien quiere serlo, quien defiende la igualdad entre sexos, vote del color que vote.
 
Elena Maseras fué la primera mujer española en estudiar una carrera universitaria.  Clara Campoamor fué una de las principales impulsoras del sufragio universal en nuestro país, Concepción Arenal luchó por la igualdad en todos los ámbitos de su vida y Rosalía de Castro cambió el mundo a mejor con su prosa y su poesía.  La inclinación política de cada una de ellas me es totalmente indiferente, porque cada una hizo su propia aportación a la causa de la igualdad.
 
No dejeis, mujeres, que ningún partido os diga que para lograr la igualdad entre sexos hemos de levantar muros entre los pueblos, que para que la mujer rompa el techo de cristal hay que expulsar de las calles al único partido que, en el día de la mujer, ha elegido a una como su líder por aplastante mayoría.  Que la lucha de todas (y de todos) es solo la lucha de unas pocas.. o de unos pocos.
 
No hagais caso a nadie.  No me hagais caso a mi.  Pero, sobre todo, no dejeis que la rabia y la furia inducidas por quienes os espolean os impidan pensar por vosotras mismas, porque ese pecado es nuestro, de los hombres.
 
De vosotras esperamos mucho más.
                   

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